El DERECHO A REPARAR: cuando la producción y el consumo sostenible van de la mano.

En el último tiempo, el concepto de obsolescencia programada es un tema que está generando mayor debate, principalmente en el sector tecnológico. Esto debido a que muchos fabricantes están convirtiendo en una misión casi imposible reparar los dispositivos, ya que se necesita de manuales, herramientas y componentes a los que solo tienen acceso los servicios técnicos oficiales y autorizados por esa determinada marca.

Es en este contexto que ha surgido en Europa el movimiento “Derecho a reparar”, quienes ganaron una importante batalla en la Unión Europea: el 25 de noviembre de 2020 el Parlamento aprobó una ley que permite luchar a favor del "derecho a reparar". Esa ley entró en vigor en marzo de 2021, y tiene como objetivo aumentar la vida útil de los dispositivos electrónicos y lograr así un menor impacto medioambiental.

Los fabricantes de aparatos electrónicos deberán ofrecer manuales, herramientas y componentes para que pueda ser reparado. Además, se establece la necesidad de una comunicación accesible y transparente por parte de los fabricantes respecto a la estimación de la vida útil de sus productos (ya sea expresada en años o ciclos de uso) y sus posibilidades de reparación.

Sumado a este fin, se propuso la creación de un etiquetado, de carácter voluntario, que contemple la información sobre la durabilidad y opciones de reparación del producto, incluyendo un sistema de puntuación fácil de identificar y comprender por parte de los consumidores en el momento de la compra y que, además represente un índice de rendimiento ambiental en el que se tengan en cuenta múltiples criterios del ciclo de vida del producto según su categoría.

En el caso de los productos electrónicos dotados con componentes digitales, el derecho a reparar contempla la necesidad de regular aspectos como la existencia de actualizaciones de software (seguridad como también de conformidad), durante toda la vida útil estimada del producto. Asimismo, las actualizaciones de software evolutivas deberán ser reversibles y no reducirán el rendimiento del producto. A este respecto, el fabricante, debe ofrecer la información pertinente sobre el tiempo estimado en el que se facilitarán las actualizaciones de los programas informáticos incluidos con la compra del producto con el fin de que estos sigan garantizando su conformidad y seguridad.

Se recomienda, también, incluir información sobre el precio de las piezas de recambio, los plazos aproximados de entrega y reparación y los servicios disponibles de reparación y mantenimiento. 

Así, el derecho a reparar recalca la importancia de crear modelos de negocio que minimicen la destrucción de los productos y promoviendo su reparación y reutilización y, en consecuencia, generando un menor impacto medioambiental.

Y, en RePhone creemos que la necesidad de cuidar nuestro planeta es primordial y los animamos e invitamos a reducir nuestro impacto ambiental, alargando la vida útil de nuestros celulares, ya sea mediante la reparación y utilizando smartphones de segunda mano.

El derecho a reparar es una estrategia hacia la economía de la reutilización, la sostenibilidad y el consumo consciente.

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