Economía Circular: clave para un futuro sostenible

En el reciente lanzado Circularity Gap Report 2021, informe anual que mide el estado de la circularidad a nivel global, se expone que la economía circular en el mundo es de un 8,6%, siendo necesario, para vivir en un mundo próspero y habitable, duplicar la circularidad a al menos un 17%.

Además, el informe establece que, mediante estrategias inteligentes y un consumo reducido de materiales “la economía circular tiene el poder de reducir un 39% las emisiones GEI (globales de gases de efecto invernadero) y recortar el uso de recursos naturales vírgenes un 28%”.

Es en el contexto de la necesidad de generar un consumo reducido de materiales y, en consecuencia, generar menos desechos de materiales, que el concepto de ser “consumidores sostenibles” ha tomado más fuerza. Se puede traducir en emplear la regla de las tres R: usar la menor cantidad posible de productos (Reduzca) y aprovecharlos más de una vez (Reutilice) antes de depositarlos en el contenedor adecuado (Recicle). Nuestra propuesta, al extender la vida de los teléfonos celulares es una invitación a que ayudemos a disminuir la generación de basura electrónica y asi también a la reutilización de su envase, gracias a nuestra bolsa reutilizable. 

Es en este modelo de consumo sostenible que, En RePhone impulsamos la economía circular a través de una decisión de compra con conciencia de Smartphones, dándoles una segunda vida útil, de calidad, 100% funcionales, con garantía de compra, a un precio justo y, al mismo tiempo impulsando la disminución de generación de basura electrónica.

Según el Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas y el informe del Observatorio Mundial de los Residuos Electrónicos, en el mundo se generan cerca de 50 millones de toneladas de desechos electrónicos al año. De este total, solo un 17% pasa por el sistema de reciclaje óptimo para el medio ambiente, lo que, además de afectar el medioambiente, puede llegar a afectar a la salud de los humanos. 

En los residuos electrónicos se encuentran metales pesados como mercurio, plomo, cadmio, plomo, cromo, arsénico o antimonio, los cuales son susceptibles de causar diversos daños para la salud y el medio ambiente. Por ejemplo, una batería de níquel-cadmio de las que se utilizan en telefonía móvil, contamina 600.000 litros de agua (fuente: Instituto Nacional de Estadísticas - INE).

No obstante, en la basura electrónica también se encuentran una gran variedad de materiales y plásticos que pueden ser reutilizados. Hasta 60 elementos de la tabla periódica pueden hallarse en la electrónica compleja y, en el caso de los celulares, puedes encontrar minerales  como cobre, oro, plata, hierro, níquel, zinc, magnesio, cobalto y carbonato de sodio,entre otros. Muchos de ellos son técnicamente recuperables, esto dentro de los límites establecidos por el mercado.

La noticia positiva dentro de este escenario es que la basura tecnológica tiene una característica fundamental: se pueden reciclar hasta el 97% de sus componentes, por lo que las alternativas para extender la vida de nuestros equipos y generar menos desechos electrónicos con una alternativa consistente que llegó para quedarse y crecer.

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